Consultas realizadas

lunes, 2 de mayo de 2011

La Revolución Verde

El término “Revolución Verde” fue acuñado en 1968 por el Dr William Gaud, administrador de la Agencia Estadounidense para el Desarrollo Internacional (USAID), para referirse al incremento sorprendente y repentino de la producción de trigo y arroz que ocurrió en varios países en vías de desarrollo a mediados de los años 60. 

En el año 2007, se decía el mismo discurso de 40 años atrás; el director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), llamó a apoyar una segunda Revolución Verde para alimentar a la población del mundo cada vez más numerosa, que pasará de seis a nueve mil millones de personas, a pesar de todas las consecuencias, ambientales, económicas, culturales y en la salud,  que trajo aparejado la aplicación de este paquete tecnológico.

La agricultura que aplica el paquete tecnológico impulsado por la Revolución Verde se denomina actualmente agricultura convencional, diferenciándose de la agricultura tradicional (anterior a la misma). 

La Revolución Verde de las décadas del 50 - 60, subordinó la agricultura al capital industrial y eliminó métodos tradicionales de manejo ecológico de suelo, manejo de la materia orgánica, abonos verdes, cobertura  permanente de suelo, barbechos, control biológico de plagas, variedades adaptadas  a cada condición de suelo y clima. Estas prácticas sustentaban los sistemas productivos y alimentaban a la población hasta la aparición del “nuevo” paquete tecnológico en donde fueron sustituidas y consideradas atrasadas e inviables. 

La agricultura convencional implica la simplificación de la biodiversidad y alcanza una forma extrema en los monocultivos. El resultado final es una producción artificial que requiere de una constante intervención humana. En la mayoría de los casos, esta intervención ocurre en la forma de insumos: agrotóxicos y fertilizantes químicos, los cuales, a pesar de aumentar los rendimientos en el corto plazo, resultan en una cantidad de costos ambientales y sociales indeseables (Altieri, 1997). 

Características de la agricultura convencional
  •  Utilización intensiva de fertilizantes químicos de alta solubilidad (nitrógeno, fósforo y potasio) funguicidas, herbicidas, hormiguicidas, e insecticidas sintéticos
  • Utilización de semillas híbridas y transgénicas entre ellas soja y maíz
  • Visión del suelo desde el aspecto puramente físico (soporte de las plantas) y químico (nutrientes), descartando la vida que hay en él
  • Uso intensivo de insumos externos al predio
  • Mecanización intensa (potencia sobredimensionada y de gran peso)
  • Reducción de mano de obra 
  • Masivo uso de productos químicos basados en energía fósil no renovable (petróleo y rocas fosfatadas, etc.)
  •  Monocultivo y reducción de la biodiversidad
Consecuencias
  •  Mayor inestabilidad, pérdida de la biodiversidad
  • Pérdida del potencial productivo de los suelos (afectando propiedades físicas, químicas y biológicas)
  •  Emigración rural 
  • Contaminación de alimentos (agrotóxicos), del ambiente (ríos, suelos, atmósfera) y de los trabajadores rurales
  • Absorción desequilibrada de nutrientes (por fertilizar el suelo con pocos nutrientes, alimentos desequilibrados nutricionalmente)
  • Aumento de los costos de producción
  • Aumento de la resistencia de malezas e insectos por el uso indiscriminado de herbicidas e  insecticidas
  • Disminución de la productividad del suelo por pérdida de materia orgánica y nutrientes debido a la erosión
  •  Destrucción de la vida silvestre, insectos benéficos y polinizadores 
La producción industrial de alimentos fue vendida y “extendida” por empresas trasnacionales,  organismos internacionales, facultades, organismos de extensión públicos y privados,  cooperativas agrarias, sociedades de fomento e institutos de enseñanza, diciendo que las semillas híbridas, transgénicas, maquinaria, aplicación de agrotóxicos (insecticidas, herbicidas, fungicidas y muchos más biocidas), fertilizantes químicos será la única receta para combatir el hambre y la pobreza actual y futura. La excusa del hambre es un argumento muy loable en principio, pero el hambre no es resultado de técnicas de cultivo nuevas o tradicionales, sino de procesos sociales, económicos y políticos. 

martes, 12 de abril de 2011

El Huerto Sustentable

(The Spanish language version of The Sustainable Vegetable Garden) by John Jeavons and Carol Cox, 2007. 107 pp.

En este documento se sintetizan todos los principios del método biointensivo y sus aplicaciones prácticas. Para obtener una copia gratis del documento en formato pdf, acceda a través del siguiente link: El Huerto Sustentable

En caso de que no se visualice, copie y pegue en la barra de navegación el siguiente enlace de Ecology Action, fundación estadounidense que promueve el método de cultivo biointensivo a escala mundial, red de la cual forma parte la Universidad Técnica del Norte: http://www.growbiointensive.org/
Acceda al documento dando clik en Publications

domingo, 3 de abril de 2011

Análisis de agroecosistemas


El agroecosistema como unidad de análisis para la evaluación de la sustentabilidad
Luis Brunett Pérez

Un agroecosistema es un ecosistema modificado y manipulado por el hombre, en que se involucra a la agricultura y a la ganadería con la finalidad de obtener bienes, servicios y productos de consumo humano de interés para una localidad, o bien, para participar del mercado. Bajo estas condiciones se establece que un agroecosistema es un sistema abierto, que recibe insumos externos y genera productos; por lo cual, se liga con otros agroecosistemas (Conway 1990; Sevilla 1999).

Partiendo de esta percepción, se afirma que cada región tiene un conjunto de condiciones climáticas y recursos naturales que interactúan con las relaciones económicas y las estructuras sociales, dando lugar a una gran variedad de agroecosistemas (Conway 1990). En este sentido, los factores más importantes para establecer el grado ó tipo de modificaciones de un agroecosistema son: (a) los factores ambientales (la disponibilidad de agua y la calidad del suelo), (b) los factores sociales (las preferencias y hábitos de alimentación) y (c) los factores económicos (los precios de los productos y de los insumos). De ahí que los agroecosistemas también son definidos como sistemas integrados —desde el punto de vista ambiental, económico y social—, diseñados para la obtención de productos y servicios específicos, que tienen una estructura jerárquica medible en escalas temporal y espacial (Conway, 1990).

Frente a estas condiciones, un elemento importante en el estudio de los agroecosistemas es el control externo: la dependencia de decisiones, políticas y/o condiciones económicas y sociales que influyen en su dinámica. En este sentido, Conway (1994) sugiere que, para el estudio de los agroecosistemas, es conveniente definir los diferentes objetivos y estrategias determinados por las dinámicas sociales y económicas que transforman un agroecosistema, con la intención de obtener alimentos u otros productos; lo que se entiende como “valor social”.

Con el fin de facilitar cualquier tipo de investigación que utilice el modelo conceptual propuesto, se sugiere partir de los niveles más bajos, ya que ahí es más fácil identificar los procesos de deterioro, como también los métodos para corregirlos. Asimismo, se puede tener un mayor conocimiento de los procesos ecológicos (ciclos de nutrientes y energía, sobre todo) a fin de estudiar, manejar y evaluar a los agroecosistemas.

El análisis de agroecosistemas no sólo tiene la particularidad de reconocer las entradas, salidas y flujos internos, sino además, considerar a las personas que manejan el conjunto de recursos, es decir, los que invierten mano de obra y/o dinero para el funcionamiento del agroecosistema y toman las decisiones sobre el destino y uso de los recursos.

Se concluye, entonces, que el análisis de agroecosistemas se fundamenta en un modelo de investigación para el estudio de sistemas de producción, con un enfoque multidisciplinario basado en una perspectiva ecológica, que permite abordar a los sistemas con una visión integral y diferenciarlos a escalas espaciales y temporales, donde los usuarios y las relaciones e interacciones de tipo biofísico y socioeconómico son factores importantes a considerar. Su planteamiento base es la búsqueda de un nuevo paradigma en la investigación de sistemas de producción para el desarrollo de una agricultura sustentable (Conway 1987 y 1994).